Resumiendo, sólo la veinteava parte del electorado alemán aprueba la gestión de la canciller federal Angela Merkel. Uno se pregunta que, si tan sólo esa veinteava parte la aprueba, qué va a ser del resto de los líderes europeos.
Es preciso recordar que la dirigente alemana finalizó 2009 con un mensaje de calma y de evocando a la responsabilidad general intentando transmitir a los alemanes que 2010 sería todavía un año difícil, y que probablemente sería todavía pronto para dejar de sentir los efectos del ciclón que ha venido devastando la economía mundial desde agosto de 2007.
Si Merkel advierte eso para un país que – si no me equivoco – viene creciendo en su PIB desde hace unos pocos meses, ¿por qué nuestro dirigente, Zapatero, habla de salida y fin de la crisis en 2010, cuando somos el vagón de cola de Europa y la debacle del paro no da visos de solucionarse al corto y medio plazo?
Si en Alemania piden tranquilidad y calma, y hacen un llamado al trabajo y a la responsabilidad, ¿qué motivos tenemos en España para estar eufóricos, hablando de una aparente y próxima salida a la crisis?
¿Será que somos un país latino, y como tal, los políticos se comportan así? ¿O será sencillamente que hay algunos líderes en otros lugares de la Tierra que aún permanecen con los pies en la tierra y no intentan quedarse con nadie (no, ni tan siquiera con ellos mismos), llamando a las cosas por su nombre y siendo conscientes de lo que les espera?
Como verán – y como quién dice – no tengo ni puta idea de algunas cosas, pero hay cosas que apelan al sentido común y de las que no hay ser muy “listo” para enterarse.